9 meses en mí, 9 meses de ti
9 meses de ti en mis brazos y 9 meses dentro de mí, 18 meses en total de amor puro, cambios, alegrías, frustraciones, emociones y cosas que nunca imaginé vivir y sentir. Desde el día que supe que estabas en camino, lo recuerdo como si fuera ayer, esperando los exámenes de sangre y contando las horas para confirmar lo que ya imaginábamos. Sólo quería que fuera positivo así no supiera absolutamente nada de bebés. Y por fin pudimos ver los resultados por internet un viernes por la noche y no entendía nada. Qué significan esos numeritos?? Por qué no dice positivo o negativo?? La emoción bloqueó todo mi razonamiento, mientras tu papá decía que era positivo, yo googleaba los resultados. Papá tenía razón, estabas en camino!!!Aun faltaban 8 meses y ya imaginaba tantas cosas, como iba a hacer para esperar 8 meses mas para conocerte y ver tu carita bella?? Serías hombre o mujer? Como serían tus ojitos, tu cuerpecito, tus manitos y piecitos? De qué tamaño serías? Cómo te llamarías?...
Faltaban 7 meses y los pantalones ya no me quedaban, la ropa me quedaba diferente, y aunque no tenía síntomas me sentía diferente, había una criaturita que cuidar dentro de mí, donde sea que yo iba tú ibas también. Estarías bien ahí adentro? Eras muy pequeñito y frágil!! Pero no todo fue tan perfecto, una noche tuvimos que correr a la clínica por una pequeña hemorragia, el miedo que sentí fue horrible, y si te pasó algo?? Fue mi culpa? Hice algo mal? Qué estás sintiendo tú?? Me sacaron todos los exámenes y todo parecía normal. Me bajaron para la ecografía y con 10 semanas escuchamos por primera vez esos latiditos fuertes de tu corazoncito completamente sano. Nunca había sentido tanta emoción en mi vida, mi corazón latió con el tuyo y en ese momento se volvió todo más real, aunque aun no se notaba, había una personita ahí dentro!!
Con 6 meses por delante la paz terminó y el embarazo comenzó a ponerse difícil, más hemorragias y las palabras que ninguna madre quisiera nunca escuchar, "amenaza de aborto", llanto y más llanto era mi única reacción, por qué??? Varias idas a emergencia y finalmente me tuvieron que internar para estar seguros que todo estaba bien. El bebé está fuerte, es lo que siempre me decían, el problema era yo por lo que no debería pasar nada pero siempre había un riesgo que no me dejaba estar tranquila, no permitiría que nada te pasara, aun así sentía que si algo te pasaba era mi culpa. Son estos los momentos que no me gusta recordar.
5 meses por delante y los médicos me mandaron reposo absoluto. Sí, yo, la persona más callejera del mundo, la que no le gusta estar en casa y mucho menos encerrada, por ti no me pude parar de la cama durante casi dos meses, tomando pastillas que me hacían sentir peor, que provocaban que no pudiera comer. Le perdí el gusto a todo, comía lo justo y necesario a la fuerza y estaba bajando de peso. Caminar al baño era toda una odisea, no tenía fuerzas y me agitaba. Subir o bajar escaleras ni se diga, no era una opción. Me invadió una gran depresión, me sentía inválida, no podía ni alcanzar lo que estaba a unos metros de mí, mi independencia que tanto me gustaba y disfrutaba se había esfumado pero todo sea por ti, vida mía.
4 meses y medio, habíamos llegado a la mitad y el momento que tanto esperábamos, ya podíamos saber si eras hombre o mujer, qué nervios! La verdad siempre pensamos que venía una niña y todos lo pensaban también. Así que nos llevamos una gran sorpresa al enterarnos que era un niño!! Y ahora qué hago con un niño?? Cómo se cuida un niño? Qué le enseño? Cómo lo visto? Entre muchas otras preguntas más. Nos tomó un par de días asimilar la noticia pero no por eso te queríamos menos, ahora puedo decir que eres lo que faltaba en nuestras vidas, ahora entiendo por qué tenías que ser tú.
Ya faltaban 4 meses y decidimos que era hora de estar con mi familia y tenía menos de dos meses para poder viajar. Las cosas habían mejorado y finalmente los doctores dijeron que ya todo estaba normal y que tenía autorización para viajar. Así que durante un mes nos dedicamos a ver qué necesitábamos tener listo antes de viajar, qué convenía comprar acá y qué allá, qué necesitábamos para el baby shower (porque yo misma quería ver todos los detalles) y por supuesto, qué nombre te íbamos a poner!! (Una de las cosas más difíciles y que más discusiones ocasionó). Y faltando 3 meses para tu llegada, todo estaba listo y tuvimos el baby shower que tanto me había imaginado, en la terraza al aire libre, como era marzo podíamos aprovechar el clima, con una mesa decorada y detalles preciosos, tu nombre por todos lados, nuestra foto en un marco grandote y una fuente de chocolate preciosa, todo con un toque vintage, todo de ensueño definitivamente.
A 2 meses de tu llegada, estábamos listos para viajar, yo y mi panzota, esta vez sin papá que era lo que más me tenía nerviosa, qué íbamos a hacer sin papá?? Nunca nos habíamos separado más de una semana y contigo en mi panza no sabía qué podría pasar. Por suerte nada de cuidado pasó pero sí ibas creciendo y creciendo a pasos acelerados, cada piecito o manito que movías se notaba a kilómetros en mi panza y papá lo veía a través de skype. Para este momento ya todo era cansancio, descanso y tranquilidad.
Ya casi no faltaba nada, aun quedaba un mes pero los doctores dijeron que había posibilidad de que te adelantes porque ya estabas muy abajo. Yo sólo rogaba que esperaras a papá! En cualquier momento podías llegar y yo no sabría que hacer sin papá, tú seguías creciendo a pasos agigantados pero parecías determinado a llegar hasta el final. Papá llegó justo dos semanas antes por lo que todavía tuvimos tiempo de pasear un poco más y hasta nos prepararon un bello baby shower para ti.
La fecha se acercaba y tú no dabas indicios de nada, hasta que finalmente el día de la final de la Champions, ese día donde todos habían tomado y nadie podía manejar, ese día decidiste llegar. No, no me olvidaré jamás ese día, yo con contracciones toda la noche mientras todos dormían, no quería molestarlos porque sabía que no ganaría nada pero aun así tenía tremendos nervios de imaginar lo que venía, de pensar que ahora sí, había llegado el momento.
Por fin amaneció y en un ratito todos estaban dando mil vueltas y listos para salir, los abuelos llegaron bien rápido, y todos parecían más nerviosos que yo. Menos mal llegamos en 10 minutos y nos ingresaron al hospital en un abrir y cerrar de ojos, todo caminaba más rápido de lo que pensábamos lo cual me asustaba aun más. O al menos eso pensamos. Lástima que no fue así, todo comenzó a desacelerar como al mediodía y en resumen tuvieron que inducir para volver a acelerar las contracciones.
Finalmente a las 19:52hrs llegaste a este mundo mientras yo seguía en shock por todo lo que estaba pasando. Mientras las enfermeras te limpiaban, yo te miraba de lejos impaciente a que te trajeran y papá estaba a tu lado (también en shock) mientras ellas le indicaban qué hacer. Hasta que finalmente te pusieron en mis brazos y el tiempo se detuvo, fue una mezcla de sentimientos increíble entre amor, miedo, ternura, cansancio y muchas más. Eras una cosita tan pequeñita, tierna y hermosa que solo me quedaba rendirme ante tanto amor.
Y así de rápido la tranquilidad se acabó, eran tus primeras semanas y aun teníamos tanto que aprender. Todo era nuevo y tan diferente pero estábamos decididos a aprender juntos, nosotros a ser papás y tú todo de la vida. Yo aun estaba cansada y recuperándome, tratando de entender tus necesidades y de darme cuenta que ahora había una personita que dependía de mí, de nosotros.
Y tú, que eras tan pequeñito, tan delicado, tan frágil que me moría de miedo de hacerte daño, tenía tanto miedo de no hacer las cosas bien pero trataba de seguír mi instinto esperando hacer lo mejor para ti. Muchas veces pasaba por mi cabeza la idea de que cómo alguien en su sano juicio podría pensar que yo podía cuidarte, menos mal con el tiempo entendí que la única que podía cuidarte era yo.
Pero no podía dejar que el miedo me venza y tú me dabas esas fuerzas
or otro lado, me tranquilizaba ver que aunque pequeñito, eras un bebé que estaba creciendo fuerte, curioso y cada día más conciente. Cada día estaba lleno de sorpresas, de pronto te podías poner de costado tú solito para dormir siendo tan chiquitito, de cómo de pronto ya nos veías y seguías todo con la mirada con sólo dos semanas de vida, de cuando comenzaste a hacer gestos a las tres semanas y cuando comenzaste a girar el cuello con cuatro semanas.
Y así de chiquitito subiste por primera vez a un avión, tenías solo tres semanas cuando llegó la hora de volver y te robaste el corazón de todo el que te miraba en el avión y en el aeropuerto. Eras un bebé tranquilo que miraba todo y a todos sin quejarse por lo que era imposible no robarle una sonrisa a las personas. Eso sí, fue un viaje largo y cansado, con escala incluida. Tú ibas en brazos, turnando entre tu papá y yo para cuidarte pero en ningún momento te quejaste, en ninguno de los dos vuelos.
Ya en Lima las cosas se fueron acomodando de a pocos, teníamos harto cansancio atrasado por las amanecidas, los días previos al viaje tuvimos que hacer un montón de papeleos por todos lados porque estábamos contra el tiempo, y por supuesto el mismo viaje así que de a pocos seguíamos recuperándonos y adaptándonos. En un abrir y cerrar de ojos cumpliste tu primer mes y ya estabas atento a todo lo que pasaba a tu alrededor ahí hechadito, mirando y escuchando todo.
Cada semana que pasaba era algo nuevo, una sorpresa que no esperábamos
Escrito por: Jessica
Fecha: 07.03.16

0 comentarios: