El primer cumpleaños de Santi

El primer

Escrito por: Jessica
Fecha: 07.06.16

La historia del día que llegaste a nuestras vidas


Esta es la historia del día que Santi decidió llegar a este mundo y de cómo salió todo al revés.

Como todo embarazo, los doctores nos dieron la fecha estimada del parto la cual sería el 7 de junio del 2015, y ¿qué creen? El llegó exactamente ese día!

Pero para ese momento ya nos habían dicho un mes antes que se adelantaría y no pasó. Los días pasaban y Santi no daba indicios de nada, incluso fui al hospital una semana antes diciendo que tenía pequeños dolores pero me mandaron a la casa más rápido que volando. Seguían pasando los días y yo ya estaba desesperada y con ganas de matar a cualquiera que se me cruzara en el camino.

Sí, había llegado a un momento en que la expectativa, los nervios y las ansias de tener a mi bello bebé en brazos, se habían congelado para convertirse en desesperación de ver que no había absolutamente ningún cambio. Mientras tanto, mi cuñada me decía que cuando tuviera contracciones (de las verdaderas, no esos dolorcitos que yo creía que eran contracciones), lo iba a saber.

Con tremenda panza, lo único que me quedaba era hacer todo lo más normal posible, cosa que era casi imposible con el tamaño que tenía. Aun así subía y bajaba escaleras de lo más normal, salía a la calle y hacíamos caminatas de por lo menos una hora todos los días. Tomaba jugo de sandía como me habían recomendado pero nada de nada!!!

Así que ese fin de semana decidimos hacer una parrillada en la casa de mi hermano porque era la final de la Champions y teníamos que verla. Por supuesto todos estaban emocionados, parrilla, fútbol, cerveza, qué más se puede pedir?! Pero yo había llegado a mi nivel máximo de frustración y lo único que me hacía feliz era pensar en las hamburguesas buenazas de mi hermano pues yo ya estaba harta de la avena, las menestras y el pollo a la plancha. Es así que ese día me dediqué a comer todo lo que encontré en mi camino en reemplazo de cualquier bebida alcohólica que lógicamente no iba a tomar.

Terminó el día y como era de esperarse, todos estaban alegres y relajados. Yo por mi parte, me la pasé andando de un lado a otro porque no me sentía cómoda en ninguna posición y ya me importaba poco si en la televisión pasaban la final de la Champions o la película que pusieron después. Ni siquiera me entusiasmaba la idea de irme a dormir porque sabía que al día siguiente me levantaría con dolor de espalda porque ni abrazar el tremendo almohadón que tenía, ya me servía. Me había convertido en el ser más mala onda del planeta y tal vez del universo.

Esa noche mis papás se fueron mientras que mi hermano, su familia y nosotros nos fuimos a dormir (nos estábamos quedando en su casa). En un dos por tres se hizo el silencio y yo era la única que no me acomodaba para dormir. Cuando de repente, sentí un dolor que no conocía. Por dentro sólo pensé "Hmm no creo... Seguro es otro de esos dolorcitos que no significan nada", y volví a cerrar los ojos.

Pero ahí venía el siguiente dolor y al ratito otro más. "No puede ser..." pensaba, "ahorita no por favor, ahorita nadie me va a poder llevar al hospital!!!". Lo único que se me ocurrió en ese momento para no ponerme nerviosa fue ponerme a tomar tiempo entre cada contracción y la verdad que eran bastante seguidas (no recuerdo exactamente pero no más de 5 minutos entre cada una). No sé cuánto rato habrá pasado, tal vez media hora, tal vez una hora cuando decidí despertar a ese futuro papá que estaba durmiendo a mi costado luego de algunas latas de cerveza. Lo único que obtuve fue un "Descansa un rato, todavía falta", (la veía venir!!) así que no insistí más.

Traté de dormir un poco porque lógicamente aun faltaba pero las contracciones eran cada vez más rápidas, me levanté, di unas cuantas vueltas, me volví a acostar, me metí a la ducha y antes que me diera cuenta ya era de madrugada así que desperté al papá durmiente, a mi hermano, a mi cuñada, mandé mensaje de texto a mis papás y en un tres por cuatro estaban todos en pie y más nerviosos que yo.

Me acuerdo que antes de irnos me dijeron que tenía que comer algo y alguien me ofreció un donut al cual no pude decir que no, así que acepté la mitad y eso fue todo lo que comí ese día hasta la noche.

De ahí salimos volando al hospital que estaba como a 10 minutos  (aun no había tráfico) y habremos llegado no más de las 7:00am. De ahí en adelante es otra historia, solo se que fue un largo día en el que Santi llegó aproximadamente 12 horas después durante las cuales boté a mi papá del cuarto, me arrepentí en grande de haberme comido ese medio donut y nos olvidamos de la maleta con las cosas de recién nacido. Good luck Santi!

Escrito por: Jessica (15.06.07)

¡Qué rápido creces!

Siempre dije que no sería de esas mamás que ven a sus hijos y se ponen tristes porque ya no son chiquitos y hasta ahora no lo he hecho, no lo he sentido. Ayer cumpliste un año y dos meses y sí, me sorprende cuánto has crecido! Es verdad lo que decían, los bebés crecen rápido, ya no eres un bebé que está quietecito todo el día y que llora cuando algo le molesta. Has crecido no solo en tamaño, también has cambiado y desarrollado cada vez más habilidades. Y eso no es malo, al contrario, desde que naciste nada me ha emocionado más que ser testigo junto a papá de cada cosita nueva que has ido aprendiendo y no tengo nada de que quejarme porque he aprovechado y disfrutado cada una de las etapas contigo.

Así de rápido cumpliste un año y si tuviera que decir cómo fue el cambio, lo describiría en tres etapas bien marcadas. La primera cuando naciste en donde casi lo único que hacías era tomar leche y dormir la mayor parte del tiempo. La segunda sería a los seis meses cuando ya eras conciente de lo que pasaba a tu alrededor pero tu cuerpo aun no estaba preparado para moverse solo, comenzabas a rodar, sentarte y gatear, y al poquito tiempo tu primer diente. Y la tercera etapa y la más marcada definitivamente fue cuando cumpliste un año (hace exactamente dos meses) que ya te dabas cuenta que podías controlar tu cuerpo tú solito.

Y es que el cambio fue tan rápido!! De pronto ya no jugabas tranquilito, ahora pedías, reclamabas, gritabas y ponías cara de molesto si no tenías lo que querías. Te volviste mandón, aprendiste que con tu dedo podías señalar hacia donde querías ir y no sé en que momento aprendiste a decir "allá" y luego "acá" mientras señalabas con tu dedito chiquito. Como por arte de magia decías palabritas y te dejabas entender y las favoritas siempre fueron pato, cua y actualmente "huvo" (huevo) y "lubo" (globo) y así vamos avanzando. Ya no te quedas paradito ni te quedas quieto en un solo lugar, de un momento a otro aprendiste a bajar de la cama y a pesar que aun no caminabas, en ese momento me di cuenta que ya no había forma de pararte, tu lugar favorito es el piso y coger todo lo que encuentres a tu alrededor, en especial si tiene botones que apretar, no hay aparato que se salve porque todo prendes y apagas.

Pero no has dejado de ser un bebé que aún necesita que lo carguen, que lo protejan y que le den amor en toneladas, y esos momentos los sigo disfrutando al máximo. Como darte el biberón, sé que con otras personas lo haces solo pero es ese momento en que te emocionas cuando ves tu botella y te hechas a mi lado el que llena mi corazón, y sé que llegado el momento tú lo harás solo y yo ya habré disfrutado lo suficiente. Con otras personas sueltas una manito al caminar mientras que a mi me pides las dos a pesar que sabemos que puedes y yo te la doy porque si así te sientes seguro, si así nos conectamos, que así sea, ya llegará el momento en que lo harás solo y de a pocos lo estás haciendo así que por qué forzarlo. Te has dormido en mis brazos hasta el cansancio, te he porteado hasta donde hemos podido (porque comenzamos muy tarde) y aún lo seguiremos haciendo.

Es una montaña rusa de emociones, los momentos de tranquilidad y los momentos de locura pero todos y cada uno de ellos provocan una emoción increíble que jamás imaginé sentir. A veces aún me parece increíble ser mamá de una pequeña criaturita que se mueve por todos lados, creo que aun estoy asimilando que estuviste en mi panza y ya saliste de ella. Es verdad cuando decían que los bebés crecían rápido pero no me puedo quejar porque he estado a tu lado viéndote aprender cada cosita y siendo testigo de cada uno de tus pequeños logros y lo seguiré haciendo porque no hay nada que me haga más feliz en este mundo que ver tu carita de emoción y escuchar tus pequeños grititos de emoción y alegría.

16.07.08

Días para no olvidar

Esta semana muchos niños y adolescentes volvieron a clases y aunque Santi aun no va al nido, pareciera como si todo estuviera volviendo a la normalidad en nuestra ciudad. No más cortes de agua por el momento, se vuelven a escuchar las movilidades desde temprano, los parques se comienzan a vaciar y el tráfico y el estrés vuelven.

Sin embargo, no se siente como normal. La semana empezó con noticias sobre el desborde del río en Piura y durante todo el día vimos y escuchamos cómo evacuaban a familias completas y gran cantidad de gente que aún esperaba por ayuda. Todos ellos se quedarían sin casa, ¿cómo no sentir el dolor de todas esas personas?

Mientras tanto en Lima la situación parece estabilizarse. Han sido varias semanas de ver desastre tras desastre, huaico tras huaico, derrumbe de puentes y miles de personas que se han quedado literalmente en la calle. Ver tu ciudad y capital en estado de emergencia, no es para nada bonito.

Pero también hemos visto a los peruanos más solidarios que nunca, al punto de ser abrumador. Ver la cantidad de voluntarios y de donaciones entregadas ha sido realmente INCREIBLE, todos han estado dispuestos a poner su granito de arena: niños y adultos, hombres y mujeres, estudiantes y profesionales, en grupos chicos o grandes. Unos donando, otros organizando, entregando víveres, ropa o haciendo limpieza, pero todos trabajando juntos por nuestro Perú sin nada a cambio, todos unidos como #UnaSolaFuerza.

Aún queda muchísimo por hacer pero estoy segura que juntos vamos a salir de esta. Lo único que sé es que son días que nadie va a olvidar fácilmente y que todos han aprendido algo, a las buenas o a las malas. Y en especial nosotros que somos padres porque unos días sin agua y con niños puede ser una tragedia.

Por mi parte yo puedo decir que me di cuenta que no era el fin del mundo estar sin agua unos días siempre y cuando se haya juntado lo suficiente como para sobrevivir y que esta misma podía ser reutilizada en la casa para regar las plantas o limpiar los inodoros.

Que no necesitaba lavar la ropa tan seguido como pensaba y así podía tener más tiempo libre para otras cosas, que no me iba a morir si la ropa se quedaba uno o dos días más y que si un polo tenía un par de manchitas todavía podía aguantar una tercera. Y que si no hay suficiente ropa no es necesario prender la lavadora sino lavar a mano lo que necesite urgente (parece obvio pero desde que nació Santi me volví una freak del lavado de ropa). Incluso he reorganizado la ropa de manera que pueda pasar menos tiempo lavando.

Me di cuenta que bañar y refrescar a Santi no era tan complicado, bastaba con una jarra, sí, una jarra! Para mojarlo, pasarle jabón y enjuagarlo.

Y por supuesto me di cuenta de lo necesario que es tener y cuidar el agua. Tal vez suene trillado y sea algo que todos sabemos pero bien dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde y es verdad. Unos días sin agua realmente te enseña a apreciar lo que tienes y a pensar que unos días es nada comparado con muchos que lo han perdido todo.

Hubiera querido a enseñarle a Santi un poco más sobre el cuidado del agua y ayudar a los demás pero creo que todavía es muy pequeño, aun así le hemos explicado que hay días que teníamos que salir a ayudar a los niños que se han quedado sin casa o que él tiene mucha suerte de tener una casa (ya que ya está entendiendo el significado de casa) porque otros niños no la tienen.

Los preparativos para el 1er cumple de Santi

Se viene el primer cumpleaños de Santi así que como cualquier mamá primeriza que quiere hacer algo especial, la única opción que se me cruzaba por la cabeza era hacer todo yo misma. Me habían ofrecido organizadores, incluso alquilar un lugar pero en realidad siempre tuve la idea de celebrarlo en la casa de mi abuela.

Pero bueno, a insistencia averigué locales para alquilar pero resulta que ya era muy tarde. Me lo venían diciendo por meses y yo no lo creí, la verdad que no creí que fuera necesario tanta anticipación para organizar un cumpleaños pues la verdad nunca lo había hecho. Así que seguí con la idea inicial de hacerlo en casa y en vez de local y show, decidimos alquilar juegos para que los niños se entretengan.

Habrán sido menos de dos meses antes de la fecha que comencé a organizar todo y la verdad que puedo decir que realmente fue una locura!!! Empezando por el local que no llegamos a alquilar, pasando por cotizar juegos, ver disponibilidad, visita para saber si entraba en la casa. Ni que se diga de la torta, del diseño, del tamaño, los colores y por supuesto la decoración, la mesa y demás detalles.

Pero estaba decidida a hacerlo yo sola porque tenía una idea en la cabeza y quería que las cosas sean exactamente como yo quería. Pero vaya chambón, estrés y noches sin dormir que tuve que pasar. Y arrastré a Franc conmigo (como siempre) porque así siempre me diga que está bien y que confía en mí, necesito que lo vea y me lo diga. Incluso hasta nos fuimos con Santi al centro un día con un calor matador para comprar las bomboneras que quería. Lamentablemente no tenían ninguna de las que quería disponible y solo encontré una que me gustaba a medias y de pasada compré un par de fuentes y no recuerdo qué más.

Creo que ese fue uno de los peores días, los otros días que tuvimos que salir fueron para ver las sorpresas y algunas cosas para la decoración, específicamente globos porque quería que sea súper colorido y alegre, como una fiesta realmente.

Pero si algo debo agradecer es el que existan las redes sociales y grupos en donde se recomiendan lugares para contratar, y así fue que encontré la mesa perfecta y un carrito/dulcera (no recuerdo el nombre) que eran el detalle perfecto. El pago era por internet, te lo dejaban en la casa y lo recogían al día siguiente. Lo mismo con la torta, encontré para mi buena suerte una oferta de torta de dos pisos, cupcakes y cake pops y menos mal que me confirmaron que sí tenían disponibilidad para esa fecha. Junto con el adelanto ya les podía dar el diseño, así que antes de eso pasé horas en Pinterest buscando ideas de tortas y como Santi está súper encantado con los animales, logré armar un diseño de varias ideas que vi, siguiendo el concepto que debía tener harto color, y menos mal me entendieron a la perfección y además la torta estuvo buenaza.

Hasta ahí se puede decir que los mayores motivos de estrés estaban resueltos: lugar, mesa, torta y entretenimiento. Pero aún faltaba la decoración, sorpresas y llenar la mesa con algo más que torta. Para la decoración quería que tuviera banderolas colgadas de las vigas de madera y que digan "Feliz cumpleaños" y ".... Santi". Así que compré cartulinas de varios colores, pita, goma David y comencé. Primero cortando cada banderín de forma triangular y luego dibujando y cortando cada letra para luego pegarla en el triángulo. Para esto había medido el largo de las vigas para saber el tamaño exacto de pita y cantidad de banderines que necesitaría, así que según las medidas comencé a distribuir los banderines y pegarlos en la pita. No, no fue tarea fácil.

Además quería tener esos cuadros "huecos" en donde todos se ponen atrás para tomarse fotos, así que para eso necesitaba cartón corrugado, mas cartulina y algo con textura o algún diseño. Por si no lo sabían, quien escribe es arquitecta así que de cortes, cartones y cartulinas sé, puedo cortar con cuchilla a ojos cerrados pero mi defecto es que creo que puedo hacer todo yo. Y bueno, lo hice aunque no quedó como yo hubiera querido porque no se me ocurrió que debí cortar el cartón a lo largo para tener un cuadro más grande. Aparte que no conseguí la textura que buscaba pero ahí estaba mi cuadro. Además, quería hacer un "1" gigante que bueno eso fue más fácil de hacer, solo hubo un pequeño error que entre el cansancio y la falta de tiempo hice mal, y eso fue que corté la cartulina para el lado "incorrecto" del uno, quiero decir para la parte que no se iba a ver. Claro que cortar de nuevo no es lo difícil pero el tiempo valía oro!

Por último, se me metió en la cabeza que quería esos cuadros en donde dice el nombre, las cosas que hace, dice y qué le gusta. El probema era que el tiempo ya estaba muy ajustado, felizmente lograron hacérmelo en pocos días y lo tuvieron listo para el día anterior.

Entonces ya estaba la decoración. Para la mesa había que ver que se iba a poner. Lo clásico, pancitos, gelatina, dulces, etc. Lo cual fui a comprar a Pastipan y pagué por delivery para el mismo día porque no pensaba regresar. Además conseguí un par de bomboneras más y una carrocita del baby shower de Santi, donde puse chupetes grandotes de colores, y para las bomboneras tuve que comprar Chin chin por kilo para llenar una y las otras las llené con más chupetes de tamaño normal y .... . Los platos, vasos y servilletas me las trajo mi mamá de Estados Unidos porque acá no encontré nada que me gustara. Eran de globos bien coloridos que hasta me daba pena usarlos. Al final sobraron un montón.

Y las sorpresas creo que fue una de las peores partes. Una vez más como quería color y vida, encontré unas bolsitas tipo camuflaje pero recontra coloridas para niños así que me pareció una buena idea para las sorpresas, con lo que no contaba es que tendría que meter un montón de cosas para llenarlas. Las bolsitas también las trajo mi mamá al igual que otros juguetitos para las sorpresas (unas camaritas que van cambiando la imágen, pegalocos, plastilinas chiquitas, entre otros), pero no eran suficientre. Y no se me ocurría que más poner en una sorpresa!! Me dijeron que dependía de la edad de los niños y todos los que iban eran desde 1 año hasta aproximadamente 10. Así que hasta el último día estuve armando sorpresas con ya ni me acuerdo qué.

Y el último detalle eran los globos que había que comprar el mismo día.

Finalmente el día llegó, cansada y con sueño, aun así me escapé a la peluquería mientras las abuelas y las tías acomodaban y recibían las cosas en la casa de la bisabuela de Santi y me iban "informando". Lo que llegó en la mañana fueron, la mesa, la torta, los bocaditos y los juegos inflables (gracias Dios porque existe el delivery). Nosotros llegamos ya tarde y recién a colgar los banderines mientras trepábamos en sillas, mientras Franc iba a comprar los globos a unas cuadras. Faltaba arreglar la mesa que yo misma quería hacer y acomodar las sorpresas. Y listo! Mientras tanto los invitados comenzaban a llegar.

Todo quedó bien felizmente y recibí varios halagos porque pensaban que no lo iba a poder hacer y la verdad es que no sonaba tan complicado pero para una madre y profesional que le gusta tener el control y peor aun que le gusta diseñar, la idea que alguien más lo hiciera no estaba dentro de mis planes. Eso sí, primera y última.

16.06.06

Mi primer día de la madre

Hace unos días fue mi primer día de la madre y puedo decir que más que un día emocionante, han sido varios.

Aunque el año pasado ya estaba embarazada, no contó realmente porque estaba sin Franc y aunque ya era mamá y amaba a mi hijo tanto como ahora, aun no lo tenía en mis brazos.

Han sido 11 meses de mamá, con muchas experiencias nuevas que a veces aun me cuestan asimilar y esta es una de ellas. Sí, aún me cuesta entender que estoy incluida en la celebración del día de la madre!

Y ya que la fecha era cercana a los 11 meses de Santi, decidimos escaparnos un día los tres solos a la playa a tomar aire y tomar fotos que a mí tanto me gustan. Y fue la mejor de las ideas, nada mejor que estar los tres juntos en una playa sin gente y ver a Santi tratando de dar sus primeros pasitos en la arena.

El siguiente día de celebración fue con mi familia, como somos tan pocos decidimos salir a tomar lonche como lo habíamos hecho siempre, con mis dos abuelas, mi suegra, Franc y yo. Sólo que esta vez estaba Santi, y aunque lo pasamos genial, fue difícil por no decir imposible mantener a Santi tranquilo en la cafetería, no quería estar en la silla alta y si lo sentaba conmigo quería coger todo y no quería ningún juguete, solo mi atención. Así que su madre agasajada fue la que lo mantuvo entretenido todo el rato, jugando y paseando. Fue ahí que me di cuenta que aunque la pasamos bien, de ahora en adelante ya no habrían más salidas de este tipo.

Y por supuesto el mismo domingo hubo celebración doble, una con mi familia y otra en la casa de Franc con su familia. Y el día no pudo haber comenzado mejor y eso fue gracias a Santi que mientras Franc lo bañaba y yo me alistaba, me vio de lejos y me dijo por primera vez "mamá" clarísimo. El corazón se me llenó de tanto amor al escuchar su dulce y tierna vocecita, ya comenzando a decir sus primeras palabras, qué increíble! Qué mejor regalo que ese en este día y de parte de él, de quien me dio la dicha de ser mamá, su mamá.

Ya a la hora de almuerzo fuimos a encontrarnos en un restaurante con mi familia, como normalmente no veo a mis tios seguido, esta vez coincidieron así que nosotros también estuvimos presente con la familia de mi mamá. Sólo faltó mi mamá que no vive acá.

Y más tarde fuimos a la casa de Franc a celebrar con su mamá y la familia que, a diferencia de la mía, es mucho más grande, por lo que se arma más desorden, risas y saludos.

Tal vez no suene muy especial pero para mí realmente lo fue, el primer día de la madre junto a mi enano, qué mas se puede pedir!

Escrito por: Jessica
Fecha: 08.05.16

Del apego, colecho y otros métodos

Desde que salí embarazada he escuchado todo tipo de sugerencias, recomendaciones y consejos de las personas que me rodean sobre como cuidar a mi hijo, de familiares, amigos, con hijos, sin hijos, de cualquier género y de cualquier edad, los escuché durante todo el embarazo y los sigo escuchando ahora que mi hijo tiene 10 meses. Algunos se basan en sus propias experiencias, otros de lo que han visto o aprendido pero ninguno con mala intención, por el contrario, todos lo hacen con la mejor de las intenciones.

A eso hay que sumarle todo lo que lees en las redes sociales y en general en internet, en donde se habla de métodos de crianza escritos por expertos e investigadores, mientras que en otros casos son los mismos padres que se basan en sus experiencias personales. Además, hoy en día se puede encontrar muchas personas que escriben y comparten artículos sobre el apego, el porteo, el colecho, entre otros estilos de crianza más modernos y con sustento.

Pero entonces, ¿a quién escuchar? A los familiares que comparten sus experiencias y que si nos ponemos a pensar, sobrevivimos a sus métodos, o seguimos el estilo de crianza más moderno y liberal.

Para mí la respuesta es: ninguno. Como mamá primeriza es difícil saber como reaccionar a cada situación y en ese momento te acordarás de algo que te dijeron o que leíste y tratarás de solucionarlo de la mejor manera según tu instinto de madre. Y cada día es diferente, lo que funcionó hace dos días tal vez ya no funcione en ese momento y vuelva a funcionar en una semana porque no hay nada escrito, todo depende y gira alrededor de ese bebé y para él no hay método que valga.

Y en nuestro caso es así, generalmente tratamos de no hacer caso a lo que nos dice la gente porque conocemos a nuestro hijo y sabemos que es lo mejor para él, pero al final del día si hay algo que no podemos solucionar, le pediremos ayuda a quienes saben más.

En cuanto a las redes sociales es un poco más complicado, si bien muchas veces leo cosas interesantes y que sí las aplicaría, también hay muchos métodos que así digan que es lo mejor, no aplican a nosotros del todo. Desde el principio y sin saber lo que hacíamos, la crianza de nuestro hijo se inclinó más hacia el lado del apego, a la crianza respetuosa. Y digo se inclinó porque nos vamos adaptando a las necesidades y estas no siempre van al pie de la letra de este tipo de crianza.

Tal vez algo que sí vaya de la mano con la crianza respetuosa es el hecho de que Santiago ahora que está más grande, no aguanta estar en brazos mucho rato, claro que como todo bebé quiere que lo carguen y lo hacemos, pero si ve algo en el piso o en la cama que le llama la atención, comienza a retorcerse para que lo sueltes y no hay nada que lo haga cambiar de parecer. Y desde que pudo controlar su cuerpecito fue así, lo llevaba a su cuarto a jugar cargado y me agachaba con él y el se bajaba de mis piernas al piso para jugar, nunca lo obligué a bajar ni a quedarse en mis brazos y me parece genial porque él solo está descubriendo lo que hay a su alrededor y hasta donde puede llegar, entonces por qué negarle esa libertad cuando está descubriendo sus propias habilidades? Lo único que hacemos es respetar sus propios tiempos, dejarlo cuando él quiere y nunca obligarlo.

Esto me llevó sin querer a descubrir el porteo ergonómico y sus beneficios que al parecer eran muchos. Portear a tu bebé te permitía crear un vínculo más cercano con él, tenerlo cerca le daba tranquilidad por lo que no lloraba, dormía y se sentía seguro, protegido, mientras que la mamá podía tener a su bebé cerquita y tener las manos libres para continuar con sus responsabilidades. Es así que cuando Santi tenía 5 meses conseguí mi primer fular elástico el cual compré con toda la ilusión del mundo para tener cerca a mi bebé, solo que él no pensó igual y yo me llevé una tremenda decepción. Santi ya había decidido que el porteo no era para él, pues sólo quería ser cargado en brazos y explorar. Si hay algo de lo que me arrepiento es de no haber descubierto el porteo desde antes que Santi naciera porque si lo hubiera tenido cerquita a mí desde que nació, probablemente muchas cosas hubieran sido diferentes. 

Aun así, seguí intentándolo por ratos, unas veces le gustaba y otras no quería saber nada, sobretodo en la casa porque en la calle siempre quería ir pegado a mí. Poco a poco dejó de gustarle el coche y aunque nos dijeron hasta el cansancio que lo dejemos llorar hasta que se acostumbre, nunca lo hicimos, prefería llevarlo en el fular y así íbamos tranquilos y abrigados, además de poder movernos por todos lados sin tener que transportar el coche y buscar rampas o ascensores.

Por mi parte, seguí leyendo sobre el porteo, sus beneficios y los diferentes tipos de portabebés de los cuales me enamoraba cada vez más, porque no solo era cargar a tu bebé, era cargarlo en telas preciosas que por supuesto eran bastante caras. Es así que contra todo pronóstico, hemos tenido varios fulares tejidos, un fly tai y una bella bandolera luego de mi fracaso con el fular elástico. Y seguiremos porteando y haciendo especial cada momento mientras se pueda.

Volviendo al tema de los brazos, otra cosa de la que nos hablaron mucho fue sobre la hora de dormir. Desde un principio escuchamos las recomendaciones de muchos diciendo que no lo cargáramos para dormir porque se iba a malacostumbrar pero lo único que yo pensaba era: entonces como se supone que va a dormir?? No había forma que lo ponga en su cuna para dejarlo llorar hasta que se duerma, eso nunca fue una opción y se me rompía el corazón de solo imaginarlo. Así que por meses lo cargamos, le cantamos, lo arruyamos hasta que llegó un momento, cuando tenía 9 meses aproximadamente, que cuando lo cargábamos para dormir se quejaba, renegaba, pateaba y te agarraba fuerte, así que preferíamos ponerlo en nuestra cama ya que ahí se tranquilizaba y apagábamos la luz. Y así se comenzó a acostumbrar a dormirse solo, a dar vueltas en nuestra cama hasta que finalmente se comenzaba a acomodar en el lugar que más le gustaba y se quedaba dormido.

Esto es algo que con el tiempo descubrí que se llamaba "colecho". Sobre el colecho comencé a leer cuando ya lo practicábamos y me di cuenta que las posiciones parecían ser bien marcadas, o lo apoyas o no lo apoyas. Y yo solo pensaba ¿por qué no puede haber un punto medio? Una vez más pienso que no hay por qué irse a los extremos, yo pienso que hay que encontrar un balance que en nuestro caso es lo que intentamos hacer.

Primero debo empezar por admitir que no hay nada que te dé más paz que dormir al costado de tu bebé y nosotros también lo hicimos durante los primeros meses bastante porque nos daba miedo que le pudiera pasar algo si lo dejábamos solo en la cuna así estuviera al lado, además con nuestros cuerpos generábamos calor y bloqueábamos cualquier corriente de aire que pudiera pasar. Esto funcionó durante un tiempo pero a medida que iba creciendo nos dimos cuenta que de verdad había un riesgo de que lo pudieramos aplastar como algunas personas nos habían dicho, porque estaba creciendo y ya comenzaba a moverse y se pegaba a cualquier huequito donde tuviera calor. Y claro, no hay nada más tierno que tu bebé se pegue a ti buscando calor humano pero a pesar de todos los esfuerzos, tuvimos varios accidentes que no llegaron a lastimarlo pero preferimos no arriesgarnos. Finalmente llegó el verano y tenerlo en la cama ya no era una opción porque nos sancochábamos los tres y Santi era el primero en moverse por todos lados hasta ponerse de mal humor por el calor.

Está comprobado que el colecho es positivo para el desarrollo del bebé y no lo voy a negar, nosotros aun lo hacemos de vez en cuando y ahora que ya está bajando el calor lo dejamos dormir más tiempo con nosotros y nos encanta, generalmente hasta el último cambio de pañal, o si se despierta durante la noche lo llevamos a nuestra cama. Pero sigo pensando que, aunque me encantaría, por ahora no funciona que duerma permanentemente con nosotros y menos ahora que rueda fácilmente por toda la cama. Así lo pongamos al medio, mas de una vez ha rodado hasta el filo y hasta se trepa sobre nosotros y sobre las almohadas dormido, mientras que en el pack n play rueda hasta que choca en algún límite, en este caso las mallas, lo cual me parece lo más seguro para él. Muchas veces en las mañanas lo encontramos a los pies de la cuna después de tanto rodar, incluso recién nos hemos dado cuenta que rueda más cuando hace calor, probablemente buscando un lugar mas fresco.

Finalmente, debo sumarle el hecho que al final del día cuando los hijos se duermen, los padres quieren relajarse, ver televisión o aprovechar de hacer otras cosas, es lógico luego de haber estado todo el día pendiente de los hijos, es necesario relajarse y poder hacer otras actividades porque no sólo somos padres, también somos adultos con responsabilidades y somos seres humanos. Y en nuestro caso no tenemos un horario fijo de trabajo, si hay algo que entregar urgente, hay que aprovechar cada espacio de tiempo que tenemos sin interrupciones y muchas veces este momento es durante la noche. Esto quiere decir que muchas veces estamos en la cama con la laptop y hay que acomodarse de la mejor forma para que el ventilador no le caiga o tener cuidado que no vaya a rodar y se golpee con el aparato.

Es por eso que siempre tratamos de buscar un balance en donde lo principal sea darle seguridad y tranquilidad antes que nada, haciendo lo mejor que podamos, porque todo lo que hacemos, lo hacemos por él.

*Edito: En cuanto al colecho, ahora que Santi está más grande y no lo podemos aplastar, ha dormido en nuestra cama desde que tebía 1 año y 5 meses hasta el momento que tiene 2 años y 1 mes, las razones son varias, siempre pensando en su bien y en darle seguridad.

Escrito por: Jessica
Fecha: 21.04.16
*Editado: 21.07.17