Del apego, colecho y otros métodos

10:34 Jessica 0 Comments

Desde que salí embarazada he escuchado todo tipo de sugerencias, recomendaciones y consejos de las personas que me rodean sobre como cuidar a mi hijo, de familiares, amigos, con hijos, sin hijos, de cualquier género y de cualquier edad, los escuché durante todo el embarazo y los sigo escuchando ahora que mi hijo tiene 10 meses. Algunos se basan en sus propias experiencias, otros de lo que han visto o aprendido pero ninguno con mala intención, por el contrario, todos lo hacen con la mejor de las intenciones.

A eso hay que sumarle todo lo que lees en las redes sociales y en general en internet, en donde se habla de métodos de crianza escritos por expertos e investigadores, mientras que en otros casos son los mismos padres que se basan en sus experiencias personales. Además, hoy en día se puede encontrar muchas personas que escriben y comparten artículos sobre el apego, el porteo, el colecho, entre otros estilos de crianza más modernos y con sustento.

Pero entonces, ¿a quién escuchar? A los familiares que comparten sus experiencias y que si nos ponemos a pensar, sobrevivimos a sus métodos, o seguimos el estilo de crianza más moderno y liberal.

Para mí la respuesta es: ninguno. Como mamá primeriza es difícil saber como reaccionar a cada situación y en ese momento te acordarás de algo que te dijeron o que leíste y tratarás de solucionarlo de la mejor manera según tu instinto de madre. Y cada día es diferente, lo que funcionó hace dos días tal vez ya no funcione en ese momento y vuelva a funcionar en una semana porque no hay nada escrito, todo depende y gira alrededor de ese bebé y para él no hay método que valga.

Y en nuestro caso es así, generalmente tratamos de no hacer caso a lo que nos dice la gente porque conocemos a nuestro hijo y sabemos que es lo mejor para él, pero al final del día si hay algo que no podemos solucionar, le pediremos ayuda a quienes saben más.

En cuanto a las redes sociales es un poco más complicado, si bien muchas veces leo cosas interesantes y que sí las aplicaría, también hay muchos métodos que así digan que es lo mejor, no aplican a nosotros del todo. Desde el principio y sin saber lo que hacíamos, la crianza de nuestro hijo se inclinó más hacia el lado del apego, a la crianza respetuosa. Y digo se inclinó porque nos vamos adaptando a las necesidades y estas no siempre van al pie de la letra de este tipo de crianza.

Tal vez algo que sí vaya de la mano con la crianza respetuosa es el hecho de que Santiago ahora que está más grande, no aguanta estar en brazos mucho rato, claro que como todo bebé quiere que lo carguen y lo hacemos, pero si ve algo en el piso o en la cama que le llama la atención, comienza a retorcerse para que lo sueltes y no hay nada que lo haga cambiar de parecer. Y desde que pudo controlar su cuerpecito fue así, lo llevaba a su cuarto a jugar cargado y me agachaba con él y el se bajaba de mis piernas al piso para jugar, nunca lo obligué a bajar ni a quedarse en mis brazos y me parece genial porque él solo está descubriendo lo que hay a su alrededor y hasta donde puede llegar, entonces por qué negarle esa libertad cuando está descubriendo sus propias habilidades? Lo único que hacemos es respetar sus propios tiempos, dejarlo cuando él quiere y nunca obligarlo.

Esto me llevó sin querer a descubrir el porteo ergonómico y sus beneficios que al parecer eran muchos. Portear a tu bebé te permitía crear un vínculo más cercano con él, tenerlo cerca le daba tranquilidad por lo que no lloraba, dormía y se sentía seguro, protegido, mientras que la mamá podía tener a su bebé cerquita y tener las manos libres para continuar con sus responsabilidades. Es así que cuando Santi tenía 5 meses conseguí mi primer fular elástico el cual compré con toda la ilusión del mundo para tener cerca a mi bebé, solo que él no pensó igual y yo me llevé una tremenda decepción. Santi ya había decidido que el porteo no era para él, pues sólo quería ser cargado en brazos y explorar. Si hay algo de lo que me arrepiento es de no haber descubierto el porteo desde antes que Santi naciera porque si lo hubiera tenido cerquita a mí desde que nació, probablemente muchas cosas hubieran sido diferentes. 

Aun así, seguí intentándolo por ratos, unas veces le gustaba y otras no quería saber nada, sobretodo en la casa porque en la calle siempre quería ir pegado a mí. Poco a poco dejó de gustarle el coche y aunque nos dijeron hasta el cansancio que lo dejemos llorar hasta que se acostumbre, nunca lo hicimos, prefería llevarlo en el fular y así íbamos tranquilos y abrigados, además de poder movernos por todos lados sin tener que transportar el coche y buscar rampas o ascensores.

Por mi parte, seguí leyendo sobre el porteo, sus beneficios y los diferentes tipos de portabebés de los cuales me enamoraba cada vez más, porque no solo era cargar a tu bebé, era cargarlo en telas preciosas que por supuesto eran bastante caras. Es así que contra todo pronóstico, hemos tenido varios fulares tejidos, un fly tai y una bella bandolera luego de mi fracaso con el fular elástico. Y seguiremos porteando y haciendo especial cada momento mientras se pueda.

Volviendo al tema de los brazos, otra cosa de la que nos hablaron mucho fue sobre la hora de dormir. Desde un principio escuchamos las recomendaciones de muchos diciendo que no lo cargáramos para dormir porque se iba a malacostumbrar pero lo único que yo pensaba era: entonces como se supone que va a dormir?? No había forma que lo ponga en su cuna para dejarlo llorar hasta que se duerma, eso nunca fue una opción y se me rompía el corazón de solo imaginarlo. Así que por meses lo cargamos, le cantamos, lo arruyamos hasta que llegó un momento, cuando tenía 9 meses aproximadamente, que cuando lo cargábamos para dormir se quejaba, renegaba, pateaba y te agarraba fuerte, así que preferíamos ponerlo en nuestra cama ya que ahí se tranquilizaba y apagábamos la luz. Y así se comenzó a acostumbrar a dormirse solo, a dar vueltas en nuestra cama hasta que finalmente se comenzaba a acomodar en el lugar que más le gustaba y se quedaba dormido.

Esto es algo que con el tiempo descubrí que se llamaba "colecho". Sobre el colecho comencé a leer cuando ya lo practicábamos y me di cuenta que las posiciones parecían ser bien marcadas, o lo apoyas o no lo apoyas. Y yo solo pensaba ¿por qué no puede haber un punto medio? Una vez más pienso que no hay por qué irse a los extremos, yo pienso que hay que encontrar un balance que en nuestro caso es lo que intentamos hacer.

Primero debo empezar por admitir que no hay nada que te dé más paz que dormir al costado de tu bebé y nosotros también lo hicimos durante los primeros meses bastante porque nos daba miedo que le pudiera pasar algo si lo dejábamos solo en la cuna así estuviera al lado, además con nuestros cuerpos generábamos calor y bloqueábamos cualquier corriente de aire que pudiera pasar. Esto funcionó durante un tiempo pero a medida que iba creciendo nos dimos cuenta que de verdad había un riesgo de que lo pudieramos aplastar como algunas personas nos habían dicho, porque estaba creciendo y ya comenzaba a moverse y se pegaba a cualquier huequito donde tuviera calor. Y claro, no hay nada más tierno que tu bebé se pegue a ti buscando calor humano pero a pesar de todos los esfuerzos, tuvimos varios accidentes que no llegaron a lastimarlo pero preferimos no arriesgarnos. Finalmente llegó el verano y tenerlo en la cama ya no era una opción porque nos sancochábamos los tres y Santi era el primero en moverse por todos lados hasta ponerse de mal humor por el calor.

Está comprobado que el colecho es positivo para el desarrollo del bebé y no lo voy a negar, nosotros aun lo hacemos de vez en cuando y ahora que ya está bajando el calor lo dejamos dormir más tiempo con nosotros y nos encanta, generalmente hasta el último cambio de pañal, o si se despierta durante la noche lo llevamos a nuestra cama. Pero sigo pensando que, aunque me encantaría, por ahora no funciona que duerma permanentemente con nosotros y menos ahora que rueda fácilmente por toda la cama. Así lo pongamos al medio, mas de una vez ha rodado hasta el filo y hasta se trepa sobre nosotros y sobre las almohadas dormido, mientras que en el pack n play rueda hasta que choca en algún límite, en este caso las mallas, lo cual me parece lo más seguro para él. Muchas veces en las mañanas lo encontramos a los pies de la cuna después de tanto rodar, incluso recién nos hemos dado cuenta que rueda más cuando hace calor, probablemente buscando un lugar mas fresco.

Finalmente, debo sumarle el hecho que al final del día cuando los hijos se duermen, los padres quieren relajarse, ver televisión o aprovechar de hacer otras cosas, es lógico luego de haber estado todo el día pendiente de los hijos, es necesario relajarse y poder hacer otras actividades porque no sólo somos padres, también somos adultos con responsabilidades y somos seres humanos. Y en nuestro caso no tenemos un horario fijo de trabajo, si hay algo que entregar urgente, hay que aprovechar cada espacio de tiempo que tenemos sin interrupciones y muchas veces este momento es durante la noche. Esto quiere decir que muchas veces estamos en la cama con la laptop y hay que acomodarse de la mejor forma para que el ventilador no le caiga o tener cuidado que no vaya a rodar y se golpee con el aparato.

Es por eso que siempre tratamos de buscar un balance en donde lo principal sea darle seguridad y tranquilidad antes que nada, haciendo lo mejor que podamos, porque todo lo que hacemos, lo hacemos por él.

*Edito: En cuanto al colecho, ahora que Santi está más grande y no lo podemos aplastar, ha dormido en nuestra cama desde que tebía 1 año y 5 meses hasta el momento que tiene 2 años y 1 mes, las razones son varias, siempre pensando en su bien y en darle seguridad.

Escrito por: Jessica
Fecha: 21.04.16
*Editado: 21.07.17

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