Días para no olvidar

23:19 Jessica 0 Comments

Esta semana muchos niños y adolescentes volvieron a clases y aunque Santi aun no va al nido, pareciera como si todo estuviera volviendo a la normalidad en nuestra ciudad. No más cortes de agua por el momento, se vuelven a escuchar las movilidades desde temprano, los parques se comienzan a vaciar y el tráfico y el estrés vuelven.

Sin embargo, no se siente como normal. La semana empezó con noticias sobre el desborde del río en Piura y durante todo el día vimos y escuchamos cómo evacuaban a familias completas y gran cantidad de gente que aún esperaba por ayuda. Todos ellos se quedarían sin casa, ¿cómo no sentir el dolor de todas esas personas?

Mientras tanto en Lima la situación parece estabilizarse. Han sido varias semanas de ver desastre tras desastre, huaico tras huaico, derrumbe de puentes y miles de personas que se han quedado literalmente en la calle. Ver tu ciudad y capital en estado de emergencia, no es para nada bonito.

Pero también hemos visto a los peruanos más solidarios que nunca, al punto de ser abrumador. Ver la cantidad de voluntarios y de donaciones entregadas ha sido realmente INCREIBLE, todos han estado dispuestos a poner su granito de arena: niños y adultos, hombres y mujeres, estudiantes y profesionales, en grupos chicos o grandes. Unos donando, otros organizando, entregando víveres, ropa o haciendo limpieza, pero todos trabajando juntos por nuestro Perú sin nada a cambio, todos unidos como #UnaSolaFuerza.

Aún queda muchísimo por hacer pero estoy segura que juntos vamos a salir de esta. Lo único que sé es que son días que nadie va a olvidar fácilmente y que todos han aprendido algo, a las buenas o a las malas. Y en especial nosotros que somos padres porque unos días sin agua y con niños puede ser una tragedia.

Por mi parte yo puedo decir que me di cuenta que no era el fin del mundo estar sin agua unos días siempre y cuando se haya juntado lo suficiente como para sobrevivir y que esta misma podía ser reutilizada en la casa para regar las plantas o limpiar los inodoros.

Que no necesitaba lavar la ropa tan seguido como pensaba y así podía tener más tiempo libre para otras cosas, que no me iba a morir si la ropa se quedaba uno o dos días más y que si un polo tenía un par de manchitas todavía podía aguantar una tercera. Y que si no hay suficiente ropa no es necesario prender la lavadora sino lavar a mano lo que necesite urgente (parece obvio pero desde que nació Santi me volví una freak del lavado de ropa). Incluso he reorganizado la ropa de manera que pueda pasar menos tiempo lavando.

Me di cuenta que bañar y refrescar a Santi no era tan complicado, bastaba con una jarra, sí, una jarra! Para mojarlo, pasarle jabón y enjuagarlo.

Y por supuesto me di cuenta de lo necesario que es tener y cuidar el agua. Tal vez suene trillado y sea algo que todos sabemos pero bien dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde y es verdad. Unos días sin agua realmente te enseña a apreciar lo que tienes y a pensar que unos días es nada comparado con muchos que lo han perdido todo.

Hubiera querido a enseñarle a Santi un poco más sobre el cuidado del agua y ayudar a los demás pero creo que todavía es muy pequeño, aun así le hemos explicado que hay días que teníamos que salir a ayudar a los niños que se han quedado sin casa o que él tiene mucha suerte de tener una casa (ya que ya está entendiendo el significado de casa) porque otros niños no la tienen.

You Might Also Like

0 comentarios: